Un México de emprendedores

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Las reformas aprobadas no son suficientes para la competencia y la inversión, dice Federico Casas; el miembro del IMEF ve necesario fomentar la creación de empresas para aumentar el crecimiento.

Después de un año en el que se lograron concretar varias  reformas, algunas como la energética que son de amplio alcance y otras como la  fiscal que son un paso para atrás, en el 2014 se requiere avanzar en la  instrumentación de la legislación secundaria para que estos cambios empiecen a  tener efectos reales en la economía. ¿Esto será suficiente para retomar el  camino del crecimiento? ¿Podremos, ahora sí, empezar a acercarnos con firmeza a  un México más incluyente y con menos pobreza?

 El conjunto de las reformas son un paso necesario para  avanzar, porque abren nuevos espacios a la competencia, a la inversión y por lo  tanto a  oportunidades, sin embargo no  son suficientes.

Se requiere ampliar significativamente el número de  jugadores alrededor de estas oportunidades. Se necesitan más empresas y para  eso se requieren más emprendedores. No unos cuantos, se requiere un México de emprendedores.

En muchos países se han dado cuenta que fomentando el  emprendimiento, en particular el de base tecnológica y de alto impacto, se  promueve el crecimiento económico a través de una espiral virtuosa de  generación de empresas, de empleos, de riqueza y de bienestar.

 El disparador fundamental de esta espiral positiva está  en el florecimiento de una generación amplia, efectiva e incluyente de  emprendedores. Jóvenes que sean capaces de entender que detrás de las grandes  carencias y de las enormes necesidades insatisfechas hay espléndidas  oportunidades; que las nuevas tecnologías abren posibilidades, previamente  insospechadas, para generar valor, no para que miles sino para que millones de  personas se integren primero e impulsen después este gran proceso de  transformación.

Emprendedores capaces de aterrizar sus ideas creando  empresas exitosas que generen riqueza y que, además se conviertan en mecanismos  de capilaridad social, en modelos a seguir por otros jóvenes, y así sucesivamente.

Se requiere de la creación sistemática y deliberada de  ecosistemas de emprendimiento, con la participación activa y coordinada de  todos los actores: emprendedores, escuelas y universidades, comunidad  científica, gobierno, grandes empresas, instituciones financieras e  inversionistas.

Esto tiene que iniciarse desde la educación. Si revisamos  qué tanto se incluyen los conceptos de emprendimiento e innovación en los  libros oficiales de texto, nos encontramos con que son muy escasas las  referencias a los mismos y se encuentran en las presentaciones de los libros.  En el contenido propiamente dicho, en el mensaje educativo, estos conceptos  brillan por su ausencia. Es indispensable incluirlos desde la educación  primaria y después en la media y superior. Sin esto, los esfuerzos de promoción  tendrán resultados pobres.

Contamos en México con una comunidad científica  importante. Hay que vincularla, insertarla en estos ecosistemas de  emprendimiento, para que la investigación y el desarrollo tecnológico resuelvan  problemas de nuestra realidad y con esto se generen empresas.

El Gobierno Federal ha avanzado durante los últimos años  en su papel de promotor del emprendimiento, especialmente con la creación del  Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM). Sin embargo, tiene retos muy  importantes en su papel de facilitador de las condiciones generales para el  florecimiento de las  empresas y en el de  garante de dichas condiciones.

Las grandes  empresas en México deben comprometerse con los nuevos emprendimientos y los  emprendedores deben pensar en maneras creativas de colaboración con las grandes  empresas, hay que buscar formas de colaboración   para alinear intereses. Los emprendimientos son inversiones de alto riesgo y el  beneficio potencial es enorme. Se debe fomentar esta cultura de riesgo entre  las distintas alternativas  de  financiamiento. Hay todo un conjunto de fuentes de capital de riesgo que está  avanzado, pero aún falta mucho por hacer. La creación de estos ecosistemas de emprendimiento  tiene que ser la gran apuesta social,  empresarial y gubernamental. En el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas  (IMEF) lo entendemos así. Tenemos que trabajar todos cultivando, provocando,  facilitando, conectando los puntos para hacer realidad estos ecosistemas. El riesgo de esta  apuesta, por su misma naturaleza, es enorme. El beneficio es transformacional y  de alto y amplio impacto. El tiempo es ahora, trabajemos todos ya por la  creación de un México de Emprendedores.

El autor es Vicepresidente de la Ponencia IMEF (Instituto  Mexicano de Ejecutivos de Finanzas) 2013 afcasas@gmail.com

Fuente: Cnnexpansión

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