Las 10 mentiras clásicas de los emprendedores

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A la hora de convencer a posibles inversores para que apuesten por su proyecto, los emprendedores tratan de utilizar todos los recursos a su alcance, recurriendo a veces a sentencias que no son del todo ciertas, e incluso hasta a mentiras.

Guy Kawasaki, emprendedor y uno de los mayores expertos del mundo en nuevas tecnologías y marketing, destaca en su blog las 10 mentiras más habituales a las que recurren los empresarios para convencer a los inversores.

1. Nuestras proyecciones son conservadoras

“Las proyecciones de un emprendedor nunca son conservadoras”. Si de verdad fueran conservadoras, sería de 0 euros, explica Kawasaki, que precisa que nunca ha visto a un empresario “alcanzar las proyecciones conservadoras”. Así, el experto reconoce que cada vez que ve una proyección añade un año al plazo de entrega y multiplica la cantidad por 0,1.

2. Nuestro mercado es de 50.000 millones

Todos los emprendedores cuentan con alguna diapositiva que asegura que su potencial mercado es de decenas de miles de millones, y en ocasiones reforzado con el nombre de una empresa de investigación. Sin embargo, los inversores no creen en ese tipo de pronósticos, porque los escuchan varias veces cada día. Así, Kawasaki recomienda a los empresarios que se hagan el favor de eliminar cualquier tipo de referencia a las estimaciones del tamaño del mercado.

3. Una gran compañía dará la orden de compra de nuestro producto en una semana

Tras esta afirmación, pasa una semana y no se da la orden de compra. Y la siguiente tampoco. Despidieron al tipo que tenía que firmar dicha orden, o han cambiado de CEO, o un desastre natural ha afectado a la decisión. Mentira tras mentira. El único momento en el que se debe jugar dicha baza es si de verdad ya se ha firmado la orden de compra.

4. Empleados clave están listos para unirse a nosotros en cuanto tengamos financiación

Si de verdad existen esos empleados clave, deben llamar al inversor y confirmarles que están dispuestos a sumarse al proyecto. Si es un farol, los inversores tienen medios suficientes para comprobar la verdad.

5. Nadie hace lo que estamos haciendo

Solo hay dos conclusiones: nadie más lo está haciendo porque no hay mercado para ello, o el emprendedor desconoce la competencia. Como regla general, si un emprendedor tiene una buena idea, hay otras cinco empresas trabajando en ella. Si la idea es genial, son 15 las empresas que están haciendo lo mismo.

6. Nadie puede hacer lo que estamos haciendo

Si hay algo peor que desconocer el mercado o la ingenuidad, es la arrogancia. “Nadi más puede hacer esto, hasta que lo hace la primera empresa, y surgen otras 10 en los siguientes 90 días”, apunta Kawasaki. El mundo es un lugar muy grande, y hay un montón de gente inteligente. Los empresarios se engañan a sí mismos si creen que tienen algún tipo de monopolio sobre el conocimiento.

7. Hay otras firmas de capital riesgo interesadas.

“Nunca hay que jugar a la ruleta rusa con una Uzi”. Solo un centenar de empresas en el mundo pueden afirmar eso sin mentir.

8. Oracle es demasiado grande/tonta/lenta para ser una amenaza

Larry Ellison tiene su propio Jet, y puede mantener el aeropuerto de San José abierto para sus aterrizajes nocturnos. Su barco es tan grande que apenas puede pasar bajo el Golden Gate. La mayoría de empresarios roban cacahuetes gratuitos. Hay una razón para que Ellison esté donde está, y es que no es grande, tonto ni lento. Competir con Oracle, Microsoft y otras grandes compañías es un reto muy complicado. Pronunciar dicha afirmación es muy ingenuo. Puede parecer una osadía, pero en realidad es una estupidez.

9. Tenemos un equipo de gestión con experiencia

¿Por qué? ¿Porque el fundador trabajó un verano en Morgan Stanley? ?O dos años en McKinsey? Experiencia de verdad, a ojos de un inversor, es que el fundador de la empresa devolviese millones de euros a sus inversores. Pero en ese caso lo más probables es que el empresario no tuviese que pedir dinero, ni le hace falta señalar su experiencia.

10. Las patentes nos permiten defender nuestro producto

El número óptimo de veces que se debe pronunciar la palabra “patente” en una presentación es una. La segunda vez que se pronuncia el inversor empieza a sospechar que la compañía depende demasiado de las patentes. La tercera, enciende una señal que dice “estoy desorientado”. Al final las patentes solo sirven para impresionar a los padres, porque lo cierto es que la mayoría de empresas no tienen ni tiempo ni dinero como para que valga la pena demandar.

Fuente: [Enlace Retirado]

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